martes, 1 de marzo de 2016

Como una estrella fugaz

Tú, si tú. Ese diablito que de un día para otro me conquistó. Con poca masa, con mucha verborrea aprendida, con un espíritu de guerrero y con un corazón lastimado. Enamorado de los quejios, un sanamente loco, juguetón de pies y grabado por Schopenhauer. A mí, tu chulería, tus conquistas, no me impresionan. Te he calado amigo, eso cuéntaselo a otra. No necesitas a nadie, créeme, no necesitas que te digan el camino al que seguir. Estas confundido. Necesitas encontrarte y luego podrás caminar acompañado.

Qué bonito fue escucharte en tus ojos y leerte en tus palabras. Me diste un soplo de aire fresco, un paréntesis, un sueño en el que dejarme llevar a sabiendas que estaba soñando. Como una estrella fugaz, intensa, parpadeante, pero corta. Y así debía ser, porque el encanto no sucedió. Y aunque cupido perdió dos flechas, nosotros ganamos la partida.



No hay comentarios:

Publicar un comentario